"No te conviertes en una persona distinta, pero sí en una versión mucho más completa de quién ya eras."

Jorge, España

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Jorge Rodriguez Julián

About me

Jorge Rodríguez es cofundador y CEO de Átomo Games, una editorial de juegos de mesa cuyo objetivo es que familias y amigos disfruten jugando juntos como niños.

Jorge cuenta con un Executive MBA y, tras una dilatada carrera como responsable de Innovación en una empresa del Grupo ACS, decidió adentrarse en el mundo del emprendimiento, y hoy en día está en proceso de fundar su segunda startup, Wetu. A lo largo de su carrera, Jorge ha liderado proyectos de innovación abierta en distintos ámbitos tecnológicos, desde la inteligencia artificial hasta la impresión 3D con materiales de construcción.

Actualmente, se encuentra inmerso en su segundo proyecto de emprendimiento: Wetu (www.wetu.es), una plataforma online que conecta a consumidores y productores locales mediante un esquema de demanda agregada diseñado para beneficiar a todas las partes y contribuir a la reactivación de la economía local. El concepto de Wetu ha sido desarrollado en el marco del programa de aceleración del Venture Lab de IE, donde alcanzó uno de los puestos finalistas.
QUIÉN

Jorge Rodriguez Julián, España

POSICIÓN

Co-Founder y CEO en Átomo Games

Programa realizado

Executive MBA presencial

Describe tu experiencia en el Executive MBA con una sola palabra.

Evolución.

¿Cómo crees que el Executive MBA te ha cambiado la vida a nivel profesional y personal?

Dado que lo he terminado hace unos meses, supongo que es un poco pronto para considerar el impacto a nivel profesional a largo plazo.

Por otro lado, en el aspecto personal, ha sido uno de los mejores años de mi vida, sin lugar a dudas y como ya vaticinó uno de mis profesores favoritos al iniciar el máster (David Sastre). No solo porque he disfrutado de unos compañeros increíbles y un profesorado tremendo, sino porque la experiencia te genera una adicción al reto intelectual constante. Cada clase, cada asignatura, es una oportunidad para crecer un poco más y entender materias que te eran totalmente ajenas.

Además, es un proceso tremendamente práctico. Y en esto sí que notas un impacto inmediato. Día a día, te das cuenta de que tu capacidad para analizar situaciones, oportunidades de negocio e incluso tus propias inquietudes personales, se incrementa de forma exponencial.

Tu campo de visión se amplía y descubres que tienes muchas más capacidades de las que creías para enfrentarte a cualquier problema o situación.

Esto también se aplica al ámbito emprendedor. En mi caso, yo ya era un empresario en ciernes porque había fundado mi primera empresa. Sin embargo, mi instinto y sentido común iniciales se han transformado en preparación que me da confianza de cara a seguir desarrollando ese proyecto y abordar otros nuevos.

En resumen, ya veremos cómo continúa la aventura, pero ahora siento que estoy mucho mejor equipado para la siguiente etapa del viaje. Además, la sensación es que has establecido relación con gente excepcional que, de una forma u otra, seguirá compartiendo tu camino.

¿Qué consejo le darías a alguien que estuviese a punto de comenzar el programa?

Disfrútalo y sé consciente de que obtendrás tanto como aportes. Eso se aplica a tu grupo, al conjunto de la clase y a ti mismo. No creo que nadie entre a un programa de este tipo pensando solo en cubrir expediente para tener un “título”. Desde luego, eso sería una pena. Esta es una oportunidad única y debes aprovecharla al máximo. Eso requiere tanto compromiso y esfuerzo como puedas dar.

He visto compañeros de grupo que tenían un nivel de responsabilidad y carga de trabajo brutal, pero que se quedaban toda la madrugada preparando una presentación de grupo. Estoy seguro de que ni ellos ni yo lo hacíamos por tener una décima más o menos en nuestra evaluación, sino porque, entre todos, habíamos construido un compromiso de dar el máximo, de empujarnos mutuamente para conseguir esa mejor versión de nosotros mismos. ¡Y es que además disfrutas con ello!

Esa sensación de darlo todo continuamente, y de crecer día a día, es maravillosa.

¿Cuál es tu mejor recuerdo del Executive MBA hasta ahora?

Ahora que ya lo hemos terminado, me quedo con dos momentos. El primero es ese trabajo en el que casi amanecimos ensayando en IE Business School. Se trataba del caso Google, un caso en el que figuraba Julián de Cabo, el profesor ante quien teníamos que exponerlo.

Julián dirigía la antigua Terra en la época en que nació el buscador de buscadores, y teníamos tal nivel de conexión emocional con este profesor que nos sentimos obligados a “clavar” un trabajo que hablaba de una parte de su vida.

No fue fácil, por diversos motivos. A mi grupo le costó encontrar el enfoque adecuado, y tuvimos que rehacer partes del trabajo más de una vez. Pero en ningún momento nos planteamos “lo dejamos así y ya está”, sino que seguimos hasta sacar la mejor versión posible. Cuando lo presentamos en clase, tuvimos la sensación de que se acercaba a la perfección, si es que no lo era.

Esa noche, Julián nos escribió dando un feedback muy detallado, como siempre. Él resumió diciendo que era el mejor caso Google que había visto en su vida. Tengo guardado ese correo y admito que lo he leído unas cuantas veces.

El segundo momento con el que me quedo es cuando terminamos la presentación ante el tribunal del trabajo de fin de máster. Fue otra vez la misma sensación: puro orgullo. Pero no por lo que nos dijo el jurado o por la nota que nos pusieron, sino porque las siete personas que habíamos levantado ese proyecto habíamos alcanzado nuestro máximo nivel de perfección como grupo. Esa era nuestra mejor versión y no nos habíamos guardado ni una gota de esfuerzo e ilusión.

He trabajado en múltiples grupos durante mi carrera profesional, pero pocas veces he visto un nivel de compromiso tan alto y unos resultados tan excelentes. Así que, cuando terminamos la exposición, lo que sentí fue orgullo de haber formado parte de aquello.

De hecho, estábamos pensando en lanzar el proyecto en la vida real. Pero la Covid 19 hizo imposible ese modelo de negocio, al menos de momento.

¿Cómo son las oportunidades de networking en el Executive MBA?

Múltiples y variadas. El profesorado, los compañeros de clase o el resto de alumnos con los que tienes posibilidad de interactuar pertenecen a una diversidad de países, áreas de negocio, experiencias y perfiles profesionales, y el Executive MBA de IE Business School te permite aprovechar oportunidades que difícilmente vas a encontrar de otra forma.

Si a esto le sumas la semana de inmersión internacional, donde el aprendizaje y el networking se disparan, es una oportunidad única. Eso sí, al igual que decía antes, cómo lo aproveches dependerá, sobre todo, de cuánto pongas de tu parte.

¿Cómo son los periodos online del programa? ¿Y las semanas presenciales?

Yo hice el programa presencial, por lo que puedo opinar poco de los periodos online. Eso sí, las sesiones presenciales son una delicia. Recuerdo que tras el periodo no lectivo de agosto, la primera semana de vuelta al máster estábamos todos deseando regresar a clase.

No voy a negar que también es intenso y que obliga a sacrificios personales continuos. En ciertos momentos estás tan cansado que acabas por venirte abajo, algo que les pasó a muchos compañeros e incluso a mí mismo. Pero cuando te pasa esto, precisamente por esa cercanía y conexión que te permite el formato presencial, son tus propios compañeros los que te levantan.

No puedo hablar de la experiencia online, aunque quien ha hecho el Global habla maravillas de él. Desde luego, para mí, la presencial ha sido una experiencia vital que no olvidaré nunca.

¿Por qué elegiste el Executive MBA de IE Business School?

En mi caso, tenía claro que quería hacer un MBA y que quería emprender. De hecho, ya había montado mi primera empresa: Átomo Games, una editorial de juegos de mesa para que padres e hijos jueguen juntos. Pero sentía que me faltaban herramientas. Había trabajado más de 10 años como responsable de Innovación, por lo que dominaba toda la parte de producto y desarrollo, pero había innumerables áreas donde tenía carencias claras.

De ahí surgió la idea de hacer un MBA. Si a eso le añades el impulso emprendedor, la elección era clara. Hace unas semanas, Bloomberg eligió a IE Business School como la tercera escuela de negocios del mundo en materia de emprendimiento, y creo que es un puesto más que merecido.

Acabas de crear junto con dos compañeros la empresa WeTu Compras en Grupo, una plataforma de compra en grupo, con la que particulares y empresas locales salen ganando gracias a las ventajas de la agregación de demanda, ¿cómo surgió la idea?

La idea surgió en la Global Immersion Week del Executive MBA que, en mi caso, tuvo lugar en Shanghai. Allí pude conocer el ecosistema de e-commerce asiático. A pesar de que existen gigantes establecidos del tamaño de Alibaba, hay una startup llamada PDD que no solo ha encontrado un hueco, sino que se está convirtiendo en un gigante con una propuesta basada en la compra en grupo que conecta las necesidades de los usuarios con los fabricantes de forma muy eficiente.

El modelo de PDD me pareció muy interesante, y empecé a rumiar la idea de cómo se podría trasladar un concepto similar a España o Europa, donde existen fuertes diferencias culturales y económicas.

Entonces llegó la Covid-19. Entre muchas consecuencias que todavía no podemos prever, era obvio que tanto consumidores como empresas íbamos a pasar por momentos complicados, por lo que conectarlos mediante un modelo de agregación de demanda que beneficiase a ambos me pareció una solución perfecta. Así, unos podrían comprar más barato, apoyando a la economía local, mientras que empresas con canales de distribución rotos o poco eficientes podrían mantener ventas con márgenes y condiciones adecuadas.

Todo esto se apoya en un proceso sencillo y práctico, para que el usuario sepa claramente qué descuento puede tener en cada caso y cuánta gente se suma a la oferta en tiempo real. Estamos acostumbrados a comprar online, por lo que WeTu tenía que aportar otros valores como el consumo responsable y el apoyo a la economía local, además de dar un servicio del mismo nivel al de otras plataformas que todos utilizamos habitualmente.

El siguiente paso fue llamar a Antonio Meijide, compañero de clase con el que ya había hablado de distintas ideas de emprendimiento y quien se enamoró de la idea tanto como yo. Después hablamos con el tercer mosquetero, que también conocíamos del entorno del IE y que tenía un perfil tremendo en áreas que nosotros no podíamos cubrir. Así fue como empezamos las teleconferencias durante meses para dar forma a la idea desde casa.

Por desgracia, no podíamos hacer mucho por ayudar en la crisis sanitaria, pero pasamos el confinamiento pensando en cómo poner nuestro granito de arena para encarar la crisis económica que vendría después.

¿Dónde conociste a tus socios?

A ambos los conocí durante el Executive MBA de IE Business School. No sabemos cómo acabará esta historia, pero ha empezado en esta casa.

¿Cómo os ayudó IE Business School en la creación de la empresa?

Probablemente, WeTu nunca habría existido de no ser por IE Business School. Primero, porque la idea inicial viene de un viaje organizado dentro del Executive MBA. Segundo, porque los miembros del equipo nos hemos conocido en IE Business School.

Pero eso no es todo. Las tres personas que formamos WeTu tenemos otras ocupaciones, familias etc., así que nos inscribimos en el programa de Venture Lab de IE para no relajarnos y no alargar el desarrollo de la idea. Sin el apoyo de este programa, así como del propio Paris de l’Etraz y su equipo, de nuestros mentores, de varios profesores que nos han orientado en distintos aspectos y de un largo etcétera de personas, probablemente no existiría WeTu. En todo caso, nos habría costado mucho más tiempo ponerlo en marcha.

Es más, la propia filosofía de este proyecto está inspirada en los valores que nos han transmitido innumerables profesores en clase. Por ejemplo, en una de sus últimas sesiones, Julián de Cabo nos dijo que las empresas que de verdad merecen la pena no se montan pensando en cómo conseguir un EBITDA X o una ronda de financiación, sino que nacen de un grupo de personas que quieren resolver un problema y aportar con ello a la sociedad.

Ese tipo de reflexiones han estado en nuestra cabeza en todos los pasos que hemos dado.

¿Cuáles son vuestros siguientes pasos?

La verdad es que quedan muchos. De momento, solo hemos empezado a andar. Estamos esperando a que termine todo el proceso de inscripción en el registro mercantil. En breve, lanzaremos las primeras operaciones de compra en grupo con los proveedores con los que ya tenemos acuerdos cerrados.

A partir de ahí, iremos optimizando la forma de transmitir nuestra propuesta para conseguir que más gente se sume a la misma. Ya estamos en conversación con algún inversor potencial que nos puede ayudar a escalar más rápido y extender el alcance de nuestra propuesta. También estamos hablando con nuevos proveedores interesados en trabajar con WeTu, con el objetivo de empezar a trabajar otras tipologías de productos e ir creciendo poco a poco.

En resumen, más que próximos pasos, queda todo el camino por andar. Ya veremos dónde termina esta aventura, pero estamos convencidos de que el viaje merecerá la pena.