{"id":634925,"date":"2016-12-13T00:00:00","date_gmt":"2016-12-12T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ie.edu\/insights\/latest-news\/articles\/mundo-incierto-cambiante\/"},"modified":"2019-02-01T09:37:45","modified_gmt":"2019-02-01T08:37:45","slug":"mundo-incierto-cambiante","status":"publish","type":"articles","link":"https:\/\/www.ie.edu\/insights\/es\/articulos\/mundo-incierto-cambiante\/","title":{"rendered":"Un mundo incierto y cambiante"},"featured_media":636520,"template":"","meta":{"_has_post_settings":[]},"schools":[52],"areas":[39,38,41,46],"subjects":[],"class_list":["post-634925","articles","type-articles","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","schools-global-and-public-affairs-es","areas-asuntos-globales-y-derecho","areas-control-y-finanzas","areas-innovacion","areas-tecnologia"],"custom-fields":{"wpcf-article-leadin":["La globalizaci\u00f3n, la tecnolog\u00eda y la crisis financiera constituyen el origen de un terremoto en el equilibro del poder mundial sin precedentes desde la revoluci\u00f3n industrial. Es en los momentos de cambio cuando se reparten nuevamente las cartas y cuando surgen nuevos ganadores y perdedores."],"wpcf-article-body":["Es un lugar com\u00fan afirmar que la globalizaci\u00f3n, la tecnolog\u00eda y la crisis financiera han cambiado el mundo. No obstante, la percepci\u00f3n social y pol\u00edtica de estos cambios es apenas una intuici\u00f3n de los que nos esperan. Entre economistas quiz\u00e1s el factor m\u00e1s conocido de esta trilog\u00eda sea la globalizaci\u00f3n. Los hombres de negocios y los soci\u00f3logos subrayan la importancia de la revoluci\u00f3n de las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n y las comunicaciones que hemos venido a llamar digitalizaci\u00f3n; mientras que la crisis financiera permanece como un arcano entre especialistas. Las tres juntas han supuesto un aut\u00e9ntico terremoto en el equilibrio de poder mundial, sin precedentes desde la revoluci\u00f3n industrial.\r\n\r\nDesde entonces, la producci\u00f3n y el consumo mundial se acumulaban de manera absolutamente desproporcionada en ese espacio geopol\u00edtico que hemos venido a llamar Occidente. No hace ni cuarenta a\u00f1os que m\u00e1s del 80\u00a0% del PIB mundial se concentraba en esos pocos pa\u00edses. Hoy, seg\u00fan el FMI, m\u00e1s del 60\u00a0% del crecimiento mundial procede de Asia y casi el 80\u00a0% de ambas riberas del Pac\u00edfico. El centro de gravedad de la econom\u00eda mundial est\u00e1 hoy situado cerca de Vanuatu, un pa\u00eds insular localizado en el oc\u00e9ano Pac\u00edfico Sur. Es un territorio simb\u00f3lico porque a principios de siglo decidi\u00f3 cambiar de huso horario para estar en el mismo d\u00eda solar que China y un d\u00eda antes que Estados Unidos. La OCDE habla de que en 2030, pasado ma\u00f1ana, el 66\u00a0% de la clase media mundial estar\u00e1 en Asia; en Europa, apenas el 14\u00a0%; y en Am\u00e9rica del Norte, el 7\u00a0%.\r\n\r\nRecordemos que la clase media es la que con su consumo mueve el mundo econ\u00f3mico y con su participaci\u00f3n pol\u00edtica, decide gobiernos. No es dif\u00edcil explicar el malestar social de los pa\u00edses desarrollados a la luz de estos datos. La decadencia de Occidente, lo que los chinos llaman el \u201cretorno a la normalidad\u201d, la seguridad de que su peso en el mundo solo puede disminuir, explica una parte importante de la insatisfacci\u00f3n creciente de sus habitantes con el sistema social y pol\u00edtico. La crisis del euro es tambi\u00e9n una consecuencia de la globalizaci\u00f3n. La <em>euroesclerosis<\/em> no es m\u00e1s que la manifestaci\u00f3n de la p\u00e9rdida del liderazgo tecnol\u00f3gico y cient\u00edfico del que disfrut\u00e1bamos desde la invenci\u00f3n de la m\u00e1quina de vapor. Parafraseando a Eichengreen, el exorbitante privilegio occidental ha desaparecido y los ciudadanos de los pa\u00edses desarrollados empezamos a notar su p\u00e9rdida.\r\n\r\nLa digitalizaci\u00f3n tiene la culpa, en parte. Ha erosionado las barreras de entrada que nos proteg\u00edan de la competencia en muchas actividades econ\u00f3micas; ha convertido la informaci\u00f3n en un bien casi libre y facilitado su acceso en tiempo real desde pr\u00e1cticamente cualquier lugar del mundo al que llegue una antena m\u00f3vil; ha destrozado las cadenas de valor tradicionales que explicaban la verticalizaci\u00f3n de la actividad productiva en grandes conglomerados empresariales multinacionales. Y sus efectos no han hecho m\u00e1s que empezar.\r\n<blockquote>Un mundo en cambio multipolar y deslocalizado es por definici\u00f3n m\u00e1s inestable. Nadie puede ya jugar el papel de polic\u00eda mundial que corresponde al Imperio; ni por poder econ\u00f3mico, demogr\u00e1fico, cient\u00edfico ni militar. Es un mundo, sin embargo, m\u00e1s justo, m\u00e1s igualitario.<\/blockquote>\r\nNo hay dirigente empresarial que pueda permanecer al margen de su efecto disruptivo. Hasta las cl\u00e1sicas econom\u00edas de aglomeraci\u00f3n que explican el origen de las ciudades desde el estudio de Pirenne sobre el auge del Mediterr\u00e1neo son hoy, en parte, una reliquia del pasado. Lo digital supone un nuevo modelo de negocio donde cooperaci\u00f3n y competencia ir\u00e1n necesariamente de la mano. Pero rentabilizar la apuesta digital es todav\u00eda un reto para muchas industrias y muchas compa\u00f1\u00edas. Los d\u00edas en que la valoraci\u00f3n de una empresa depend\u00eda de las visitas a su p\u00e1gina web y no de su EBITDA han pasado a la historia, aunque algunos aventureros todav\u00eda lo ignoren. El mundo digital es una mezcla de clics y <em>bricks,<\/em> pero siempre con una persona de referencia al otro lado del espacio virtual. Conviene no olvidarlo.\r\n\r\nLa crisis financiera ha acabado con el mito de las ventajas institucionales de los mercados de capital de los pa\u00edses desarrollados. Seguridad jur\u00eddica, protecci\u00f3n del inversor, calidad de la regulaci\u00f3n han saltado por los aires a medida que se comprueba la incapacidad demostrada para prevenir fen\u00f3menos tan repetidos como las burbujas de activos, financieros o reales. Llevados por nuestra propia soberbia intelectual, llegamos a creer que hab\u00edamos conseguido domesticar los ciclos econ\u00f3micos y descubierto la piedra filosofal del crecimiento continuo y el pleno empleo. Hoy, ocho a\u00f1os despu\u00e9s, seguimos inundados de deuda y apelando a los bancos centrales a que no retiren la liquidez de emergencia que sostiene el crecimiento. Circunstancias extraordinarias en las que el ahorro est\u00e1 penalizado. Se ha llegado a prestar dinero al gobierno alem\u00e1n a sabiendas de que la devoluci\u00f3n del mismo unos a\u00f1os despu\u00e9s implicar\u00eda p\u00e9rdidas. Eso solo puede reflejar miedo al futuro, un futuro que parece demasiado incierto, econ\u00f3mica y pol\u00edticamente.\r\n\r\nEst\u00e1 naciendo un mundo nuevo, aut\u00e9nticamente global, multipolar, sin un liderazgo indiscutible ni siquiera reglas comunes de aceptaci\u00f3n universal. Las instituciones multilaterales que con tanta paciencia como confianza construimos tras la Segunda Guerra Mundial para dar estabilidad y progreso al mundo, como las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional o la Organizaci\u00f3n Mundial de Comercio, carecen de legitimidad porque representan un reparto de poder que ya no se corresponde con la realidad y tampoco han sabido generar legitimidad de uso en el sentido weberiano. Las migraciones, uno de los grandes retos del futuro, impulsadas exponencialmente por el efecto demostraci\u00f3n de las redes sociales, ni siquiera tienen un espacio propio donde intentar coordinar una soluci\u00f3n global. Pero vemos tambi\u00e9n c\u00f3mo su propia complejidad mina incluso los proyectos de integraci\u00f3n existentes en zonas que supon\u00edamos estables y consolidadas como la Uni\u00f3n Europea. El cambio clim\u00e1tico lo mismo; la propia iniciativa del Panel de UN cada vez es m\u00e1s cuestionada como foro de discusi\u00f3n y mecanismo de decisi\u00f3n.\r\n\r\nUn mundo en cambio multipolar y deslocalizado es por definici\u00f3n m\u00e1s inestable. Nadie puede ya jugar el papel de polic\u00eda mundial que corresponde al Imperio; ni por poder econ\u00f3mico, demogr\u00e1fico, cient\u00edfico ni militar. Es un mundo, sin embargo, m\u00e1s justo, m\u00e1s igualitario, pese a la insistencia en la desigualdad interna en los pa\u00edses desarrollados, la globalizaci\u00f3n ha convertido en clase media a millones de seres humanos en los pa\u00edses emergentes y ha sacado de la miseria a otros muchos millones. Cosa distinta es que con el desarrollo los niveles absolutos de lo que consideramos dignidad humana vayan afortunadamente haci\u00e9ndose m\u00e1s exigentes, econ\u00f3mica y pol\u00edticamente. Por eso necesitamos nuevas instituciones de cooperaci\u00f3n y soluci\u00f3n de conflictos econ\u00f3micos y pol\u00edticos. Porque es en los momentos de cambio cuando se reparten nuevamente las cartas, cuando surgen nuevos ganadores y perdedores. El gran reto del siglo XXI es crear un sistema que combine incentivos adecuados que estimulen un cambio deseable con redes de seguridad generosas que alivien la carga de los perdedores, de los desplazados, de los excluidos.\r\n\r\n&nbsp;\r\n\r\n\u00a9 IE Ideas.\r\n\r\n&nbsp;"],"wpcf-article-extract-enable":["1"],"wpcf-article-extract":["Por <strong>Fernando Fern\u00e1ndez<\/strong>. La globalizaci\u00f3n, la tecnolog\u00eda y la crisis financiera constituyen el origen de un terremoto..."],"wpcf-article-summary-enable":["1"],"wpcf-article-summary":["La globalizaci\u00f3n, la tecnolog\u00eda y la crisis financiera han supuesto un terremoto en el equilibrio del poder mundial. Hoy, el crecimiento mundial se concentra en Asia, donde la OCDE predice que en 2030 se encontrar\u00e1 el 66\u00a0% de la clase media mundial. Occidente est\u00e1 perdiendo su liderazgo y la digitalizaci\u00f3n tiene parte de culpa, ya que el libre acceso a la informaci\u00f3n ha erosionado las barreras de entrada en muchas actividades econ\u00f3micas. Asimismo, la crisis financiera ha causado miedo e inseguridad, mientras que instituciones como el FMI o la ONU han perdido legitimidad al no ajustarse a la realidad. Aunque la ausencia de liderazgo y el desarrollo de los pa\u00edses emergentes hayan creado un entorno m\u00e1s igualitario, se necesitan nuevas instituciones de cooperaci\u00f3n para gestionar el cambio."]},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ie.edu\/insights\/es\/wp-json\/wp\/v2\/articles\/634925","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ie.edu\/insights\/es\/wp-json\/wp\/v2\/articles"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ie.edu\/insights\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/articles"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ie.edu\/insights\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/636520"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ie.edu\/insights\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=634925"}],"wp:term":[{"taxonomy":"schools","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ie.edu\/insights\/es\/wp-json\/wp\/v2\/schools?post=634925"},{"taxonomy":"areas","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ie.edu\/insights\/es\/wp-json\/wp\/v2\/areas?post=634925"},{"taxonomy":"subjects","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ie.edu\/insights\/es\/wp-json\/wp\/v2\/subjects?post=634925"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}