{"id":634935,"date":"2017-01-04T00:00:00","date_gmt":"2017-01-03T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ie.edu\/insights\/latest-news\/articles\/diriges-escuchas-gobiernas-comunicas\/"},"modified":"2019-01-31T14:15:31","modified_gmt":"2019-01-31T13:15:31","slug":"diriges-escuchas-gobiernas-comunicas","status":"publish","type":"articles","link":"https:\/\/www.ie.edu\/insights\/es\/articulos\/diriges-escuchas-gobiernas-comunicas\/","title":{"rendered":"Diriges si escuchas, gobiernas si comunicas"},"featured_media":636503,"template":"","meta":{"_has_post_settings":[]},"schools":[],"areas":[40,44,45],"subjects":[],"class_list":["post-634935","articles","type-articles","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","areas-ciencias-humanas","areas-estrategia","areas-talento"],"custom-fields":{"wpcf-article-leadin":["Comunicar empieza por escuchar. Tan sencilla premisa, sin embargo, est\u00e1 olvidada en la actual sociedad del ruido y reclama una acci\u00f3n posterior: hacer lo que se dice y decir lo que se hace."],"wpcf-article-body":["Comunicar bien y hablar mucho se confunden con frecuencia. Es posible emitir muchos mensajes y generar incomunicaci\u00f3n, aumentar la incertidumbre... Este fen\u00f3meno salta a la vista y al o\u00eddo en nuestra actual era del ruido.\r\n\r\nEn ese contexto, merece elogio el silencio f\u00e9rtil, el que permite escuchar para comprender, empezando por uno mismo. Como todo lo bueno, cuando se desconecta de la prudencia, se torna letal y, en el \u00e1mbito que nos ocupa, puede cristalizar en silencio t\u00f3xico.\r\n\r\nNo es f\u00e1cil discernir cu\u00e1ndo callar y, si se opta por hablar, atinar en el qu\u00e9, cu\u00e1ndo, cu\u00e1nto y c\u00f3mo. Hay situaciones en las que callar es imprudente, por varios motivos. El primero, porque sustrae la verdad, baluarte sobre el que se asienta la libertad de las personas y la sociedad. Sin verdad no se comunica. Mentir prostituye la comunicaci\u00f3n.\r\n<blockquote>Ser ejemplar impacta m\u00e1s que poner ejemplos y, adem\u00e1s, la autoridad, como el prestigio, se sustenta en reconocimientos ajenos, no en discursos autorreferenciales.<\/blockquote>\r\nUn segundo motivo incide en el liderazgo, proporcional a la responsabilidad p\u00fablica de quien supuestamente lo ostenta. El adverbio reci\u00e9n citado es clave, ya que ser l\u00edder no viene con el cargo de forma autom\u00e1tica. Es m\u00e1s, resulta evidente que algunos alt\u00edsimos cargos dinamitan su liderazgo por ignorancia y\/o impericia para comunicar. Esta discapacidad es compatible con elogiar con palabras la importancia de la comunicaci\u00f3n, que se desacredita con hechos. Como siempre, ser ejemplar impacta m\u00e1s que poner ejemplos y, adem\u00e1s, la autoridad, como el prestigio, se sustenta en reconocimientos ajenos, no en discursos autorreferenciales.\r\n\r\nTercer motivo de la imprudencia de callar: en escenarios de discusi\u00f3n p\u00fablica, el silencio propio regala argumento, espacio y tiempo al adversario. Incluso en situaciones cr\u00edticas, evitar c\u00e1maras y micr\u00f3fonos implica perder oportunidades de explicarse y transmite la sensaci\u00f3n de ocultamiento. Por otra parte, se constata la paradoja de que, tantas veces, quien sabe no habla y quien habla no sabe. Esta triste combinaci\u00f3n se agrava cuando habla bien (elocuencia) quien es emp\u00edricamente incompetente.\r\n\r\nUn cuarto motivo se aloja en el medio-largo plazo y afecta a la reputaci\u00f3n. Aunque requiere un an\u00e1lisis m\u00e1s extenso y profundo, sirva de telegrama recordar criterios obvios que se obvian: escuchar a fondo y a tiempo para detectar crisis previsibles; reaccionar con agilidad prudente y adelantarse para liderar la comunicaci\u00f3n; pedir perd\u00f3n y restituir el honor o el dinero, seg\u00fan los casos; seguir el asunto y verificar su resoluci\u00f3n, etc.\r\n\r\nEn cualquier organizaci\u00f3n, p\u00fablica o privada, la gravedad se acent\u00faa cuando el silencio de quien debe comparecer afecta a la vida de las personas, al bolsillo del contribuyente o al \u00e1nimo social. Como lo primero es antes, comunicar empieza por escuchar. Tan elemental premisa reclama acci\u00f3n posterior: hacer lo que se dice y decir lo que se hace. S\u00ed, hay que hablar, utilizar con maestr\u00eda el lenguaje y recordar que, en comunicaci\u00f3n, lo decisivo no es lo que uno dice, sino lo que los dem\u00e1s perciben. Se trata de gestionar percepciones, habilidad imprescindible en el gobierno de empresas e instituciones, m\u00e1s a\u00fan, cuando el poder se sustenta en voluntades ajenas y cambiantes.\r\n<blockquote>Se confirma que la mejor comunicaci\u00f3n no arregla la peor direcci\u00f3n y la peor comunicaci\u00f3n desacredita la mejor direcci\u00f3n.<\/blockquote>\r\nPresuntos l\u00edderes yerran al confiar su comunicaci\u00f3n solo en datos, sin duda, necesarios. Prescinden o minusvaloran el contexto y las emociones, menos tangibles y m\u00e1s determinantes. Este descuido ayuda a explicar que, a veces, buenas decisiones y mensajes positivos generen rechazo por el modo de comunicarlos y que, cuando son negativos, agraven su impacto por esa misma carencia comunicativa.\r\n\r\nTambi\u00e9n aqu\u00ed es detectable c\u00f3mo algunos hacen compatible llenarse la boca con discursos sobre escuchar, comprender, dialogar, motivar... y vaciarse la vida con hechos que no riman con sus dichos. Se confirma que la mejor comunicaci\u00f3n no arregla la peor direcci\u00f3n y la peor comunicaci\u00f3n desacredita la mejor direcci\u00f3n. Con base en las percepciones de los afectados, los mensajes m\u00e1s efectivos suelen caracterizarse por ser pocos, claros, amables, a tiempo y transmitidos por alguien cre\u00edble. Estas cinco cualidades no se improvisan. Apenas una brizna descriptiva sobre la credibilidad: hay que superar con holgura pruebas de humildad para reconocer que es uno mismo quien perjudica la credibilidad de un mensaje o una decisi\u00f3n.\r\n\r\nVivimos momentos id\u00f3neos para refinar nuestra comunicaci\u00f3n \u2013algunos para iniciarse en ella\u2013, leer entre l\u00edneas y entre n\u00fameros, hacer amable lo mucho bueno y llevadero lo no poco malo. Para esa comunicaci\u00f3n entra\u00f1ablemente humana y directiva cobra especial vigencia el criterio conocido en el \u00e1mbito m\u00e9dico como \u201cverdad soportable\u201d. En esta expresi\u00f3n el sustantivo es eso, sustantivo; y el adjetivo, humanizante. Todo un desaf\u00edo armonizarlos en la pr\u00e1ctica, ya que la verdad debe comunicarse de forma inteligible (ojo con los expertos incomprensibles) y sin aumentar de forma innecesaria el da\u00f1o que una realidad dolorosa conlleva. Primar la verdad a costa de la benevolencia siembra crueldad prescindible, mientras que priorizar la delicadeza en detrimento de la verdad genera sentimentalismo est\u00e9ril. Diriges si escuchas. Gobiernas si comunicas.\r\n\r\n&nbsp;\r\n\r\n\u00a9 IE Insights.\r\n\r\n&nbsp;"],"wpcf-article-extract-enable":["1"],"wpcf-article-extract":["Por <strong>Enrique Sueiro<\/strong>. Comunicar empieza por escuchar. 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