A young man in a black suit jacket and white shirt stands in front of a historic building.

Andrea Secci

Sobre mí

Soy de Cerdeña, Italia, una isla que ha marcado profundamente quién soy. Crecer allí me dio un fuerte sentido de identidad y pertenencia, y dondequiera que me lleve la vida, siempre llevaré un pedazo de casa conmigo.

Siempre he sentido curiosidad por cómo funcionan las sociedades, qué mueve a las personas y las grandes preguntas en torno a la justicia y los asuntos globales. Combinar el Derecho con las Relaciones Internacionales me permite profundizar en todo eso, y disfruto genuinamente de lo que estudio.

Fuera del ámbito académico, mis dos grandes pasiones son el ajedrez y el fútbol, ambos los he practicado desde niño y siguen aportándome mucha alegría. Incluso aquí en Segovia, he hecho de ello una prioridad manteniendo vivo mi interés fundando un club de ajedrez, lo que ha sido una forma increíble de compartir algo que amo con otros estudiantes. El fútbol ha sido parte de mi vida durante igual tiempo, y sigue siendo mi forma preferida de mantenerme activo, despejar la mente y conectar con las personas.

shapeAndrea Secci
mapPointItalia
case2Estudiante de grado
A presentation is taking place in a university auditorium with students attentively listening.

"No se puede entender la diplomacia sin comprender los marcos jurídicos que la conforman, y no se puede ejercer el Derecho a nivel internacional sin captar las dinámicas políticas que lo sustentan."

Andrea Secci

Descubriendo las capas del singular sistema jurídico de Hong Kong 

Andrea Secci pertenece a ese reducido grupo de afortunados que siempre han sabido lo que querían hacer en la vida: la diplomacia. "No es solo un interés intelectual", explica. "Con el tiempo, me di cuenta de que es un campo que conecta con quien soy y con mi tendencia natural a escuchar, mediar y buscar puntos en común." Esa claridad le permitió ver con nitidez entre el amplio abanico de programas académicos para identificar la combinación adecuada para él. 

Y es que Andrea descubrió pronto que, para triunfar en el mundo de la diplomacia, necesitaba dominar tanto el Derecho como las Relaciones Internacionales. "No se puede entender la diplomacia sin comprender los marcos jurídicos que la conforman, y no se puede ejercer el Derecho a nivel internacional sin captar las dinámicas políticas que lo sustentan", afirma. Así, cuando descubrió el Doble Grado en Derecho & Relaciones Internacionales de IE University, supo que ese era su lugar. "Me pareció una opción natural."

Esa decisión sigue demostrando ser la acertada ahora que está bien avanzado en su primer año del programa. Se trata de una experiencia de aprendizaje muy distinta a cualquier otra convencional, señala. "Quería ser desafiado a diario por perspectivas diferentes, no solo leer sobre ellas." Eso es precisamente lo que ha encontrado en IE University, donde los estudiantes provienen de más de 160 países y representan un amplio espectro de sectores, trayectorias y puntos de vista. "No solo estudias Relaciones Internacionales; las vives cada día, ya sea en un debate en clase, en un proyecto en grupo o en una conversación casual." Ese tipo de exposición es imposible de replicar en instituciones sin una comunidad estudiantil tan diversa. 

La variedad de experiencias es igualmente amplia. El aprendizaje es tremendamente práctico, marcado por proyectos aplicados, casos reales y oportunidades de interactuar con destacados profesionales del Derecho. La posibilidad de cursar un doble grado competitivo es otro de los elementos que hacen que una formación en IE University "se sienta real y orientada al futuro". Y esto no se limita al aula. Los viajes de inmersión, como la reciente excursión a Hong Kong y Macao, hacen que este doble grado sea verdaderamente transformador para sus estudiantes. 

Sin duda, visitar Hong Kong destruyó todas las ideas preconcebidas que Andrea tenía sobre ese territorio y su relación con China. Todo comenzó con una cita del filósofo francés Montesquieu, uno de los pensadores más prolíficos en la teoría de la separación de poderes, que a su vez ha influido en innumerables constituciones de todo el mundo. Fue una elección llamativa en este contexto, ya que Hong Kong generalmente no tiene esta doctrina consagrada formalmente en su ordenamiento jurídico. Sin embargo, hizo que el concepto de "un país, dos sistemas" se volviera más concreto en términos de comprender la soberanía de China, la autonomía de Hong Kong y cómo cada una influye en las libertades de sus ciudadanos. "Ese matiz, la tensión entre la autonomía formal y la realidad cambiante de la influencia central, era algo que simplemente no había llegado a captar antes", admite. 

Para Andrea, resultó especialmente interesante descubrir que el sistema jurídico de Hong Kong es uno de los más respetados del mundo, pese a su complejidad. "Desafió mis suposiciones iniciales y me mostró que la realidad tiene muchas más capas de las que esperaba", señala. "Es el tipo de aprendizaje que te acompaña, y que solo pude adquirir estando allí." 

Como Hong Kong es una de las regiones administrativas más exitosas de Pekín, explorar su dinamismo financiero y su ecosistema de innovación fue una parte fundamental de la agenda de Andrea. Los estudiantes visitaron diversos tribunales locales, el Centro Internacional de Arbitraje de Hong Kong, la Oficina de Miembros del Consejo Legislativo y la Autoridad Monetaria de Hong Kong, cada una de las cuales le brindó a Andrea otra capa de comprensión sobre la intersección entre el Derecho, la política y la economía. 

La naturaleza de las sesiones en una universidad de Hong Kong puso de relieve otro beneficio de estas experiencias internacionales de inmersión: la exposición a distintas metodologías de enseñanza. "El enfoque parecía más estructurado y basado en la lección magistral, con un mayor énfasis en el rigor académico profundo y el análisis exhaustivo de la doctrina jurídica", explica. 

En contraste, el enfoque de IE University "es muy orientado al debate, y te animan constantemente a compartir tu opinión, cuestionar ideas y participar en el debate, incluso siendo estudiante de primer año", dice Andrea. "El aula se parece a una conversación. Los profesores te impulsan activamente a pensar de forma crítica y a expresar tu perspectiva, independientemente de si tienes la respuesta 'correcta'." 

La experiencia también reveló hasta qué punto se había vuelto más adaptable desde que se unió al doble grado, especialmente en la forma en que se desenvuelve en nuevos entornos y se relaciona con diferentes culturas. "Ya fuera hablando con estudiantes locales, haciendo preguntas durante las visitas institucionales o simplemente desenvolviéndome en el día a día de Hong Kong", afirma, "esa apertura y esa facilidad en entornos desconocidos hicieron que toda la experiencia fuera más enriquecedora." 

Quizás ese sea el verdadero valor de un viaje internacional de inmersión como este: te empuja más allá de la comodidad de la teoría y te adentra en las complejas realidades del mundo real. "Nunca se deja de aprender", reflexiona Andrea. "Cuanto más te expones a lo desconocido, mejor preparado estás [...] para trabajar algún día en un mundo mucho más diverso y complejo de lo que cualquier aula puede enseñarte." Además, te conecta con personas con las que quizás nunca te habrías cruzado, sentando las bases de una carrera que puede abarcar múltiples jurisdicciones

En definitiva, eso es lo que define la IE Experience. Más que obtener un título, se trata de aprender a moverte con confianza entre perspectivas, culturas y fronteras. Se trata de desarrollar la curiosidad, la agilidad y la conciencia global necesarias para destacar en un mundo cada vez más interconectado. Y para estudiantes como Andrea, ese viaje ya ha comenzado. 

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