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Fernando Peláez-Pier: "El abogado del futuro deberá cultivar un perfil multidimensional"
El CEO de LexLatin, pionero en la proyección global de la abogacía latinoamericana, visita el Centro LawAhead de IE Law School.
Fernando Peláez-Pier, Chief Executive Officer de LexLatin, es una figura clave en la modernización del ejercicio profesional del Derecho en Latinoamérica. Abogado con amplia experiencia en Derecho Internacional, arbitraje, propiedad intelectual y transacciones transfronterizas, ha sido, entre otros cargos, presidente de la International Bar Association (IBA) y uno de los impulsores de la proyección global de la abogacía en la región.
Recientemente visitó el Centro LawAhead de la Abogacía de IE Law School, un espacio de reflexión y debate sobre los retos y oportunidades del sector jurídico. En un evento celebrado en la IE Tower, que reunió a socios y directivos de despachos y empresas colaboradoras del Centro, conversó sobre la actual situación del sector legal en Latinoamérica y el impacto transformador de la inteligencia artificial en la profesión.
Tras su intervención, respondió a las preguntas de IE Law School, ofreciendo su visión sobre la evolución del mercado legal en la región y el perfil que deberá tener el abogado del futuro.
¿Cuáles son hoy los principales riesgos y oportunidades para las firmas legales en Latinoamérica?
Los principales riesgos que enfrentan las firmas legales en la región pueden agruparse en dos categorías fundamentales: políticos y económicos, ambos profundamente interconectados.
En el ámbito político, observamos tensiones tanto globales como regionales. El enfrentamiento entre Estados Unidos y China genera una presión significativa en Latinoamérica, donde China ha logrado una penetración económica importante, salvo en México y Colombia. A esto se suman las dinámicas políticas internas: varias jurisdicciones enfrentan profundas crisis institucionales y tenemos elecciones pendientes en países clave, lo que mantiene latente la incertidumbre según los posibles resultados.
En lo económico, la región proyecta un crecimiento moderado del 2.5% para 2025. Un factor crítico es el impacto de las políticas de la Administración Trump, cuya imprevisibilidad añade una capa adicional de complejidad al panorama regional.
Sin embargo, precisamente esta incertidumbre genera oportunidades significativas. Los sectores de infraestructura, proyectos sostenibles y reestructuración de deuda pública y privada están particularmente activos. La incertidumbre regulatoria, el riesgo político y la volatilidad económica, paradójicamente, se traducen en mayores oportunidades para el sector legal, que debe navegar y asesorar en este complejo entorno.
Usted afirma que "la IA no reemplaza abogados, reemplaza prácticas obsoletas". ¿Qué competencias serán imprescindibles para el abogado del futuro?
Es fundamental reconocer que las generaciones Millennial y Z poseen habilidades tecnológicas innatas que la mayoría de los profesionales de las generaciones X y Baby Boomers no desarrollaron naturalmente. Esta ventaja los posiciona estratégicamente para participar en la transformación de las firmas actuales y futuras.
El conocimiento jurídico seguirá siendo esencial, pero ya no será suficiente. El abogado del futuro deberá cultivar un perfil multidimensional: desarrollar inteligencia emocional para gestionar relaciones internas y externas, dominar técnicas avanzadas de comunicación y negociación, fomentar la colaboración efectiva en equipos diversos, adquirir bases sólidas en finanzas y mantenerse constantemente actualizado en el desarrollo de la inteligencia artificial.
Esta combinación de competencias transformará al profesional legal en un líder más humano y versátil. La reputación profesional tradicional ya no bastará para atraer y retener clientes. El verdadero valor estará en convertirse en ese asesor integral que los clientes necesitan para acompañarlos estratégicamente en el desarrollo de sus negocios.
¿Qué cambios culturales deben darse dentro de los despachos para que la adopción tecnológica sea realmente efectiva y ética?
La transformación cultural requiere tres pilares fundamentales:
Primero, aprender a comunicar efectivamente. La comunicación clara y transparente es la base de cualquier cambio organizacional exitoso.
Segundo, transformar el gobierno corporativo. Los líderes tradicionales deben reconocer que la tecnología y la IA son territorios que posiblemente no dominan completamente. La estrategia de transformación digital no puede depender únicamente de ellos. Es imperativo crear comités intergeneracionales que incluyan profesionales con interés genuino en la materia, respaldados por asesoramiento especializado. Cada firma debe desarrollar herramientas acordes a sus necesidades específicas, no copiar las de sus competidores.
Tercero, democratizar el conocimiento tecnológico. Las decisiones deben permear todos los niveles organizacionales mediante una alfabetización tecnológica integral. Este proceso no solo garantiza una adopción exitosa, sino que también fomenta la mentoría invertida: jóvenes profesionales guiando a abogados senior en el manejo de nuevas tecnologías. Esto requiere un compromiso firme de las firmas para invertir continuamente en la formación de todos sus profesionales.
Según sus palabras, "el talento no se retiene, se inspira". ¿Cómo puede el liderazgo jurídico adaptarse a las expectativas de las nuevas generaciones?
El primer paso es comprender y aceptar que las nuevas generaciones tienen intereses, actitudes y objetivos fundamentalmente diferentes. Su búsqueda de propósito al incorporarse a una firma representa un cambio paradigmático que los líderes deben abrazar.
Las estrategias tradicionales de retención han quedado obsoletas. Una cena ocasional con los socios o incrementos salariales periódicos ya no garantizan lealtad. Si bien nadie rechazará ganar más, el dinero por sí solo no retiene talento.
Las firmas exitosas serán aquellas que trabajen activamente en transformar su cultura, reconociendo los principios y valores con los que se identifican las nuevas generaciones. Esto no significa sacrificar la rentabilidad del negocio; al contrario, implica evolucionar para responder tanto a las expectativas del talento como a las exigencias de los clientes modernos. La actualización cultural no es opcional: es una necesidad estratégica para sobrevivir y prosperar en el mercado actual.
¿Qué consejo daría a un estudiante de Derecho que aspira a destacar en un mercado cada vez más competitivo y tecnológicamente avanzado?
Mi mensaje es claro: el conocimiento adquirido en la facultad de derecho es apenas el punto de partida. Al ingresar al mercado laboral, necesitarán dominar un espectro mucho más amplio de competencias, independientemente del área jurídica en la que deseen especializarse.
Es crucial desarrollar conocimientos y habilidades en tecnología e inteligencia artificial aplicada al derecho, análisis de datos, finanzas, negociación avanzada, comunicación efectiva, inteligencia emocional y liderazgo. Para lograrlo, recomiendo trazar una hoja de ruta clara, definiendo prioridades según sus aspiraciones profesionales.
Mi sugerencia es comenzar profundizando en tecnología e IA aplicada al derecho. Las nuevas generaciones tienen aptitudes naturales que facilitan este aprendizaje, y estas competencias son cada vez más valoradas en el mercado laboral.
La gran ventaja actual es la abundancia de programas de formación especializados. Los estudiantes y jóvenes abogados tienen acceso sin precedentes a recursos que les permiten construir esa educación complementaria esencial para destacar en un entorno legal en constante evolución.
SOBRE EL CENTRO LAWAHEAD DE LA ABOGACÍA
El Centro LawAhead de la Abogacía de IE Law School fomenta la reflexión sobre los desafíos y las oportunidades del sector jurídico en España y a nivel global. El Centro está formado por grandes despachos de la abogacía de los negocios como CMS Albiñana, Cuatrecasas, Gómez Acebo y Pombo, Garrigues, Pérez-Llorca, Roca Junyent, Sagardoy Abogados y Uría Menéndez; y destacadas empresas como AENA, Caixabank, Mapfre, Microsoft y Telefónica.