Emprendimiento y liderazgo

¿Existe alguna relación entre liderazgo y emprendimiento? ¿Qué características debe reunir un líder y cuáles de ellas son comunes en un emprendedor? El terreno común: tener la capacidad de influir en otros, con o sin autoridad de mando.

Emprendimiento y liderazgo

Un líder, según el diccionario, es una persona con autoridad de mando o influencia. Sin embargo, esa definición se queda bastante corta. El experto en liderazgo Peter DeLisle es más preciso: “Ser un líder es tener la capacidad de influir en otros, con o sin autoridad de mando”. Es muy fácil dar órdenes y lograr que se obedezcan cuando se es un superior en la cadena de mando, pero la clave está en aquellos que, sin tener esa superioridad jerárquica, consiguen que otros compartan su visión y los sigan. Un ejemplo es el de un jugador de fútbol o de baloncesto que, sin llevar el brazalete de capitán, es capaz de hacer que sus compañeros lo sigan.

La capacidad de influir consta de tres elementos. El primero de ellos es la consciencia, que significa saber que las acciones tienen siempre un efecto. El segundo elemento es la habilidad en términos de comunicación, resolución de conflictos y toma de decisiones. Y el último es el compromiso con sus ideas, que implica la toma de decisiones que pueden no siempre gustar a todo el mundo y lidiar con sus consecuencias.

Visión, personalidad, honestidad, persistencia, ser trabajador… Son muchas las cualidades que se suelen atribuir a los líderes, por lo que a veces es difícil identificarse uno mismo con todos estos adjetivos. Sin embargo, tener la capacidad de influir en otra persona es una capacidad claramente de liderazgo.

El problema es que la educación se ha basado siempre en estructuras muy rígidas, haciendo parecer que cada persona encaje dentro de una función del organigrama, dando por hecho que hay líderes y seguidores. Todo esto hace que el estándar de líder sea tan alto que muy pocas personas se ven a sí mismas con ese perfil. Sin embargo, cualquier profesional puede desarrollar esta habilidad siempre y cuando cuente con la formación adecuada, tenga pasión por su trabajo y se rodee de un buen grupo de apoyo. Debemos pensar en nosotros mismos como líderes.

Es muy fácil dar órdenes y hacer que se obedezcan cuando se es un superior en la cadena de mando, pero la clave está en aquellos que, sin tener esa superioridad jerárquica, consiguen que otros compartan su visión y los sigan.

Esa clase especial de liderazgo

Un ejemplo de emprendedor y de líder a la vez es Ludwick Marishane. Mientras pasaba un rato con sus amigos, uno de ellos comentó la necesidad de darse una segunda ducha debido al enorme calor que hacía y estar sudando de nuevo. Esta necesidad iluminó a este sudafricano de 18 años que escribió el plan de negocio de lo que hoy se conoce como el “baño seco” (dry bath). Con él ganó un premio de 10.000 dólares y se convirtió en la persona más joven de su país en registrar una patente. Hoy es presidente de la empresa que fabrica este producto, que se puede distribuir en zonas del mundo en las que no hay agua y permite la prevención de muchas enfermedades. En figuras como la de Ludwick Marishane se observan las características comunes entre un líder y un emprendedor, como la visión de futuro, la dedicación y la capacidad de trabajo.

Otro líder emprendedor, Steve Jobs, hablaba en una entrevista sobre lo difícil que es crear una empresa porque, aparte de tener que contar con la formación adecuada, requiere una relación constante e intensa con otras personas y saber elegir a los colaboradores que pueden hacer que la empresa tenga éxito o sea un fracaso. De hecho, el fundador de Apple aseguraba que el éxito depende, en gran medida, de las personas de las que te rodeas, de las que es importante su cualificación, su inteligencia y, sobre todo, si se entregan.

Una capacidad propia de los emprendedores es su habilidad para adaptarse. El emprendedor no siempre sabe hacia dónde quiere ir y a veces se abren nuevos caminos que explorar. Para aprovecharlos, debe mantener la mente abierta. Es bastante común entre los emprendedores cambiar su modelo de negocio porque la idea que habían imaginado no funciona en la práctica. Esta capacidad de reconocer errores y adaptarse a las circunstancias reales marca la diferencia entre el éxito y el fracaso de un negocio. Un fracaso que, por otra parte, no tiene el mismo significado en este perfil de líderes, ya que saben que detrás de cada fracaso hay una lección importante que los acerca al éxito.

 

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