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Economía creativa: el nuevo El Dorado que Europa y Latinoamérica quieren liderar

Economia creativa

¿Por qué en pocas horas se acaban las entradas del Circo del Sol y, sin embargo, nos parece aburrido un circo tradicional? ¿Qué es más importante en Apple: la tecnología o el diseño? La respuesta es la creatividad y sus sectores productivos: las llamadas “industrias culturales y creativas” (ICC).

¿Por qué en pocas horas se acaban las entradas del Circo del Sol y, sin embargo, nos parece aburrido un circo tradicional? ¿Es lo mismo llevar un bolso o unos zapatos convencionales que vestir un Hermès o unos Manolo Blahnik? ¿Qué es más importante en Apple: la tecnología o el diseño? ¿Por qué multiplican exponencialmente estos productos su valor añadido frente a otros productos aparentemente similares? La respuesta es la creatividad y sus sectores productivos: las llamadas “industrias culturales y creativas” (ICC).

 

Un poco de historia

Aunque en el plano económico el concepto tiene su origen en el nacimiento de la llamada Economía del Arte como disciplina independiente dentro de las ciencias económicas, en 1966, con la publicación del trabajo de Baumol y Bowen, Performing Arts. The Economic Dilemma, es cuando por primera vez John Howkins, en su libro The Creative Economy: How People Make Money from Ideas, utiliza de una forma muy amplia el concepto “economía creativa”.

Paralelamente organizaciones internacionales como la UNESCO, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI/WIPO), American for the Arts, DCMS, CIPS, OCDE, KEA o UNTAD, entre otras, conscientes de su creciente importancia, han desarrollado diferentes criterios en un intento de clasificar los sectores creativos (Industrias Culturales y Creativas), cuyo uso depende de cada país.

 

Tiempos de cambios

Es evidente que, en la sociedad del conocimiento, la economía creativa está modificando la organización de la actividad económica y social en los países desarrollados. Por una parte se está implantando el modelo de gestión cultural anglo-americano frente al modelo francés-continental, donde la cultura está dejando de considerarse un bien público y, por tanto, sustentado por los estados, para convertirse en una actividad económica más, sujeta a las reglas del mercado.

Por otra parte, estamos viendo cómo la mayoría de las industrias tradicionales están dedicando grandes esfuerzos a incorporar el diseño y la creatividad a sus productos como elemento diferenciador, convirtiendo a los aspectos intangibles en elementos estratégicos fundamentales de los productos y servicios.

 

La importancia estratégica de la economía creativa

La economía creativa basa su importancia en cuatro razones fundamentales:

  1. Valor económico. La economía creativa contribuye un 6,1 % al PIB mundial y entre el 2 % y 7 % al PIB de las economías nacionales. Así pues, en la economía global se genera un PIB de 4.300 billones de dólares y las exportaciones de productos y servicios creativos y culturales alcanzan los 646 billones de dólares, el 82% de los cuales pertenece a países desarrollados, lo que refleja un dominio en el comercio de estas industrias debido a la poca capacidad de descentralización del talento creativo.
  2. Valor de innovación. Sin duda la innovación está basada en la creatividad, y todo ser humano es creativo de alguna forma. Por tanto aquellos estados, instituciones y empresas que logren activar, extraer y retener su talento creativo así como poner en valor y rentabilizar dicha creatividad, obtendrán como resultado una fuente inagotable de desarrollo, crecimiento, competitividad, diferenciación y valor añadido tanto en actividades tradicionales como en actividades de base tecnológica.
  3. Valor social. La economía creativa asienta su desarrollo en el conocimiento y el talento, por tanto su implantación y crecimiento está liderado por la llamada “clase creativa”; científicos, ingenieros, profesores de universidad, escritores, artistas, actores, diseñadores, arquitectos, así como líderes intelectuales, figuras del mundo de la cultura, think-tank de investigadores, analistas o líderes de opinión. Por tanto, el perfil sociocultural de la clase creativa lleva implícito la generación de entornos basados en lo que Florida considera como las bases actuales de las sociedades que prosperan las tres “T”: talento, tecnología y tolerancia.
  4. Valor sostenible. Las industrias culturales y creativas como sectores productivos de la economía creativa producen bienes y servicios con valor estético y funcional de manera que usan la creatividad y el capital intelectual como “insumos primarios” y, por tanto, disponen de un input ilimitado. La economía creativa propone modelos económicos limpios, ecológicos y sostenibles.

 

El Libro Verde: la llamada de atención de la Comisión Europea

En 2010, la Comisión Europea publicó el documento El Libro Verde: Liberar el potencial de las Industrias Culturales y Creativas, donde se dio una llamada de atención a los estados miembros proclamando la creciente importancia de las ICC para generar crecimiento y empleo directo, además de ejercer un efecto multiplicador sobre muchas otras. Asimismo sostiene que las ICC gozan de un enorme potencial para responder a los retos de la Unión Europea, definidos por la Estrategia Europa 2020. Igualmente señala que “existe un gran potencial sin explotar en las ICC para crear crecimiento y empleo” y que “una buena parte de nuestra futura prosperidad dependerá de la manera en que utilicemos nuestros recursos, conocimientos y talento creativo para estimular la innovación a partir de nuestras ricas culturas”.

Por otra parte, en 2013 aprobó los presupuestos definitivos de su programa Europa Creativa, con un total de 1.800 millones de euros para el período 2014-2020 destinados a potenciar las industrias culturales y creativas europeas.

La economía creativa propone modelos económicos limpios, ecológicos y sostenibles.

Economía Naranja: un paso al frente en Latinoamérica

Un paso al frente lo dio también el Banco Interamericano de Desarrollo con la presentación del documento La Economía Naranja: una oportunidad infinita, donde se presentan las ideas claves y conceptos en gran parte desconocidos sobre la importante oportunidad de desarrollo que Latinoamérica y el Caribe tiene en la economía creativa y que “no pueden darse el lujo de perder”.

De carácter didáctico y con la intención de hacer visibles, comprensibles y extensibles los fundamentos macroeconómicos de la economía creativa, el texto compara datos tan sorprendentes como los siguientes:

  • ¿Sabías que si la economía creativa fuera un estado sería…
  • … la 4.ª economía más grande del mundo, un 20 % más grande que la economía de Alemania o 2,5 veces el gasto militar mundial?
  • … la 9.ª potencia comercial del planeta, con un crecimiento del 134 % en los últimos 10 años, duplicando las exportaciones de petróleo de Arabia Saudita?
  • … la 4.ª fuerza laboral global, equivalente a los puestos de trabajo de todo Estados Unidos?

Vídeo de presentación: www.youtube.com/watch?v=3kMIZZqOlag.

Texto completo: http://idbdocs.iadb.org/wsdocs/getdocument.aspx?docnum=38143978.

 

A modo de conclusión

Con los datos en la mano, es indiscutible que la economía creativa y, por tanto, sus sectores productivos, las llamadas “industrias culturales y creativas” (ICC), son “el nuevo Eldorado” de las economías posindustriales del siglo XXI para el desarrollo productivo, la competitividad y la creación de empleo de alta cualificación y de calidad.

Desde el Instituto Superior de Industrias Culturales y Creativas (InsICC), trabajamos con el pleno convencimiento de la importancia para la transformación y la adaptación a esta nueva realidad, en la promoción de un marco de trabajo para las ICC, consistente en establecer clústeres creativos, atraer a profesionales tanto del ámbito de la creación como del ámbito empresarial, crear vínculos entre la cultura y el desarrollo económico, crear metodologías formativas innovadoras, desarrollar iniciativas en entornos locales y regionales como plataforma de lanzamiento global, y promocionar y difundir el valor económico y social de las ICC. ¿Te apuntas a esta nueva realidad?

 

Jesús García Lorente, director del Instituto Superior de Industrias Culturales y Creativas (InsICC) y colaborador de IE Business School.

© IE Ideas.

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