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David Moshfegh

Sobre mí

Nací en el seno de una familia judía de Teherán. La Revolución Iraní tuvo lugar cuando yo era muy pequeño, así que crecí a la par que la República Islámica, en medio de la horrenda guerra entre Irak e Irán de los años ochenta, una contienda que el mundo casi ha olvidado. Irán carecía de armamento sofisticado en aquellos años, por lo que las autoridades buscaban sacar partido bélico a su ventaja demográfica reduciendo la edad mínima de reclutamiento militar. El gobierno había empezado a enviar chicos de solo 13 años al frente, así que mis padres decidieron escapar del país cuando yo rondaba esa edad. Después de un periplo largo y complicado, conseguimos llegar a Estados Unidos.

Encontrar una lengua común a través de las humanidades

David, profesor de Historia y Humanidades de IE University, reconoce abiertamente que el cambio cultural tan radical que sufrió durante su adolescencia tuvo un gran impacto en su vida. Durante más de una década vivió inmerso en un constante cambio. Las mudanzas, los cambios de escuela y, finalmente, su llegada a la universidad le obligaron a salir de su zona de confort. A pesar de todo ello, se describe a sí mismo como una persona a la que le encanta el confort.

Sin embargo, David sabe que lo aprendido durante aquellos años clave para su formación tuvo un efecto decisivo en su idea del aprendizaje. Tanto es así, que incluso se pregunta si aquello no influyó en su decisión de ser profesor e investigador, ya que el aprendizaje también implica ganas de salir de la zona de confort. Dice que cuando se aprende, se experimenta una sensación de revelación, de logro y de crecimiento. Pero tales beneficios solo se perciben cuando se afrontan las dificultades y se acepta el reto de vivir fuera de la zona de confort.

David se graduó en Filosofía e Historia por la Universidad de Stanford antes de doctorarse en Historia por la Universidad de California en Berkeley, donde se especializó en historia intelectual de la Europa moderna. Siempre ha tenido un interés especial por la relación entre las disciplinas académicas de las universidades europeas, el orientalismo europeo y el imperialismo. Por otro lado, también ha trabajado en proyectos de investigación sobre las experiencias de las minorías religiosas, en particular las de la comunidad judía, dentro de la historia de las sociedades islámicas.

David llegó a IE University en 2012 con una beca posdoctoral y estuvo enseñando humanidades a los estudiantes de grado. En 2014 pasó a ocupar la posición de profesor de Humanidades, una materia que imparte en distintos programas de grado y de máster. En sus clases, trata una gran diversidad de temas que van desde la historia de las relaciones internacionales hasta la teoría política o la historia crítica de la innovación o incluso la filosofía antigua y medieval. David fue el responsable de que esta última asignatura se impartiera por primera vez como parte del Grado en Filosofía, Política, Derecho y Economía de IE, una experiencia que él mismo describe como una de las más positivas que ha vivido en IE University.

Según David, las humanidades son a la vez un desafío y una oportunidad para los educadores. En muchas universidades, los profesores llegan al aula con una idea bastante aproximada sobre sus estudiantes y las experiencias culturales homogéneas que han vivido. En estos casos, su tarea consiste en acercarlos a otras formas de vida y a expectativas sociopolíticas diferentes a las que conocen.

El objetivo principal, explica, es que descubran que forman parte de un mundo mucho más grande. Esto nunca sucede en el contexto de IE University, donde la enorme diversidad de su comunidad hace imposible dar por sentada la cultura de los estudiantes. Por el contrario, enseñar humanidades en IE supone una oportunidad para encontrar un lenguaje común con el que estudiantes de orígenes muy dispares puedan comprender quiénes son y adónde se dirigen. Esto es, según David, lo que hace que las clases de IE University sean un modelo para el intercambio cultural y el entendimiento.

Como ejemplo, pone su clase de filosofía antigua y medieval. En vez de seguir el enfoque tradicional y buscar que sus estudiantes comprendan los orígenes de los ideales occidentales modernos en la cultura griega, lo que hace es pedirles que encuentren aspectos de estos radicalmente distintos y provocativos. David desafía a sus alumnos a que se miren en un “espejo griego”, y les pide que piensen cómo podría cambiar su manera de enfrentarse a la vida si pudieran reexaminar sus ideas sobre la objetividad y subjetividad de la verdad.

Tales son los interrogantes que David plantea a sus alumnos y, a juzgar por la diversidad de ideas y opiniones que hay en sus clases, no nos cabe la menor duda de que él aprende tanto de las respuestas como sus alumnos de sus preguntas.

"Dice que cuando se aprende, se experimenta una sensación de revelación, de logro y de crecimiento. Pero tales beneficios solo se perciben cuando se afrontan las dificultades y se acepta el reto de vivir fuera de la zona de confort."
David Moshfegh

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