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Tomohisa Miyauchi

Sobre mí

Cuando terminé el instituto en Japón, soñaba con ser director de cine en Hollywood. No hablaba nada de inglés, pero eso no me impidió mudarme a Los Ángeles para estudiar producción cinematográfica. Por desgracia, aquello no salió como esperaba, y un compañero de clase me sugirió intentarlo con la arquitectura, ya que todas mis películas eran sobre personas y ciudades. Probé con una asignatura de Introducción a la Arquitectura y el resto es historia.

He trabajado como arquitecto en Estados Unidos, Japón, China y Singapur. Antes de llegar a IE University, trabajé en la Universidad Nacional de Singapur durante ocho años. Soy un apasionado de la arquitectura y la enseñanza, pero todavía conservo la esperanza de convertirme en director de Hollywood algún día.
POSITION

Profesor de IE School of Architecture and Design

Creatividad y positividad: las bases del buen diseño

Para Tomohisa Miyauchi, ser arquitecto consiste en buscar libertad y creatividad. De hecho, afirma que odia la idea de tener “clientes” en el sentido tradicional de la palabra. En su vida profesional, siempre intenta trabajar con personas con las que se siente identificado, ya que esto le ayuda a proporcionarles soluciones arquitectónicas creativas y, al mismo tiempo, alegres. Por eso, prefiere pensar en sus clientes como “colaboradores”: gente con la que conecta, a la que entiende y que comparte su visión de un futuro mejor.

Tomohisa explica que la responsabilidad de un arquitecto va más allá de hacer proyectos rentables. Se trata de desarrollar una visión que beneficie tanto a las personas como al medio ambiente. Para ser un arquitecto eficiente, es necesario ser optimista, perseverante y consciente. Si queremos encontrar la manera de ser felices en nuestros edificios y espacios urbanos sin interferir en la naturaleza, tenemos que ser honestos con nosotros mismos.

Esta es la filosofía que define todos los aspectos de la vida personal y profesional de Tomohisa. En sus clases, también prefiere mostrarse como un “colaborador” o “facilitador” en lugar de un simple instructor. Tomohisa cree que los profesores deben guiar a sus alumnos y aprender de ellos, ya que una institución académica es mucho más que la suma de sus partes.

Si quieres aprender a utilizar un programa informático, puedes hacerlo con vídeos de YouTube. Las habilidades individuales se pueden adquirir prácticamente en cualquier sitio, pero contar con un espacio donde conocer y trabajar con personas que tienen los mismos sueños y objetivos que tú es algo especial.

La sinceridad y el optimismo son las cualidades por las que se guía Tomohisa en todos los aspectos de su vida. Por eso, no es de extrañar que, para él, su trabajo y sus aficiones sean lo mismo. Esté donde esté, su incesante pasión se manifiesta en todo lo que hace. Para seguir potenciando su creatividad, intenta dar rienda suelta a su imaginación, y le encanta estar presente durante los procesos de construcción para contribuir al desarrollo de sus diseños.

Su pasión por viajar también está marcada por la arquitectura. A Tomohisa le gusta visitar distintos lugares para participar en proyectos con personas extraordinarias. La singularidad inherente a la arquitectura es algo que le fascina. Cada edificio existe únicamente en su ubicación, y solo puede alcanzar la máxima expresión de su personalidad en el contexto histórico y cultural de ese lugar. Para los arquitectos, esto significa que pueden trabajar en cualquier parte del mundo y disfrutar de la experiencia de distintas maneras.

Al fin y al cabo, todo se reduce a la creatividad, y la clave para alcanzarla reside en tener determinación, perseverancia y flexibilidad. Si eres optimista y abierto, puedes lograr resultados sorprendentes, especialmente cuando algo sale mejor de lo que esperabas. Tomohisa aconseja a los arquitectos que no se limiten a trabajar al servicio del mercado y el sector. Es posible beneficiar a las personas y al medio ambiente y ganar un buen sueldo mientras exploras la parte más divertida de la arquitectura.

Tomohisa insiste en que no ha perdido la esperanza de alcanzar su sueño hollywoodiense. Pero mientras espera su salto al estrellato, dedica todo su tiempo y energía a una buena causa: diseñar espacios positivos y respetuosos con el medio ambiente mientras ayuda a sus alumnos a convertirse en arquitectos felices y capaces de generar un impacto en la profesión.

"El aprendizaje puede comenzar en cualquier momento haciendo preguntas simples sobre por qué y sintiendo curiosidad por nuestro entorno cotidiano."
Tomohisa Miyauchi

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