Alineando recursos para la resiliencia

Alineando recursos para la resiliencia

Las organizaciones están soportando actualmente una gran tensión. Con una recesión en el horizonte, los directivos se inclinan por la reducción de costes y la protección de los activos. Si bien este es un enfoque comprensible, la crisis presenta una oportunidad para que las organizaciones piensen estratégicamente cómo ganar resiliencia al aprovechar sus recursos.

Invertir en resiliencia requiere pensar cuidadosa y ampliamente sobre los recursos de la organización, ya sean tangibles (como el inventario y el equipo) o intangibles (como el conocimiento y las relaciones). Estas son algunas recomendaciones sobre cómo apoyar la resiliencia en la organización.

 

Mantener redundancia de recursos

Sabemos desde hace muchos años que la resiliencia requiere redundancia. La redundancia es la inclusión de elementos adicionales que no son estrictamente necesarios. Por supuesto, las empresas han mantenido inventario durante mucho tiempo ante las interrupciones climáticas y han introducido un margen de maniobra en la programación del trabajo de su personal. Sin embargo, también se pueden aprovechar otros recursos para lograr redundancia.

Las organizaciones deben pensar cómo generar redundancia en sus relaciones, no solo con los proveedores y los clientes, sino también con otros, incluidos los competidores y los gobiernos.

Aunque los ciclos comerciales son a menudo cortos, las perturbaciones pueden extenderse con el tiempo, lo que requiere que pensemos en plazos más largos. Puede que hoy no necesitemos esa relación, pero podríamos necesitarla en un futuro cercano, cuando el mundo, bajo la inmensa presión de la crisis actual, haya cambiado una vez más.

También tendemos a descuidar la redundancia de conocimiento. Actualmente, las organizaciones están acumulando un conocimiento considerable sobre la mejor manera de lidiar con la crisis. Esta información debería registrarse y distribuirse electrónicamente entre ubicaciones para facilitar el acceso a ella y fortalecer la memoria organizacional. Registrar el conocimiento lleva mucho tiempo, pero puede ser un salvavidas en situaciones en las que las personas enferman y no pueden trabajar. Desafortunadamente, esta no es la última crisis que veremos, por lo que el conocimiento acumulado hoy se puede utilizar para futuras respuestas.

Sin embargo, la redundancia es finita. No podemos mantener cantidades interminables de inventario y contribuir exhaustivamente a las relaciones. Ahí es donde entra en juego la flexibilidad.

La capacidad de recuperación depende no solo de los recursos que tiene una organización, sino también de los recursos disponibles.

Mantener flexibles los recursos

Académicos como Sutcliffe y Vogus (2003) han argumentado que la flexibilidad de los recursos es crucial para la resiliencia. Los recursos flexibles son aquellos capaces de tener un uso alternativo. Imagina que tienes un dispositivo que puede cortar manzanas, pero solo manzanas. Ahora imagina que tienes un cuchillo que puede hacer muchas cosas diferentes. Debes proporcionar a tus organizaciones el equivalente a un cuchillo y eliminar las cortadoras de manzanas de uso limitado.

Las organizaciones pueden construir cadenas de suministro flexibles y procesos de fabricación que pueden cambiar rápidamente si es necesario. Por ejemplo, destilerías de alcohol de todo el mundo están cambiando para producir desinfectante para manos, mientras que las compañías de ropa están fabricando equipos de protección personal, como máscaras, para donar o vender.

Esta flexibilidad requiere estar abierto a nuevas soluciones. En muchos países, los sistemas sanitarios están sometidos a una inmensa presión, con escasez de máscaras, y los residentes, obligados en gran medida a permanecer en el interior. España ha forjado una solución novedosa. Una región de Alicante cuenta con numerosos zapateros, incluidos muchos que ya trabajan desde casa. Estos zapateros han pasado, de forma flexible, a coser miles de máscaras médicas, utilizando tela de hospitales y gomas de oficinas cercanas, según informó el periódico español El País.

La resiliencia también requiere una infraestructura flexible, tal como argumentaron recientemente académicos como Chester y Allenby (2019). En la crisis actual, confiar en las entregas de productos a través de carreteras fijas y servicios a través de tiendas físicas ha demostrado ser problemático en algunos contextos. Por el contrario, las tecnologías emergentes de drones (para productos) y la realidad virtual u otras plataformas online (para servicios) proporcionan una entrega y una conectividad flexibles y modulares. Por ejemplo, las instituciones educativas y los servicios de consultoría en todo el mundo se están moviendo rápidamente para proporcionar servicios completamente online. De hecho, algunos ya estaban completamente online hace semanas. Si bien este tipo de soluciones no se materializan necesariamente en todos los sectores hoy en día, serán fuertes inversiones para el futuro.

No obstante, los recursos no pueden ser infinitamente flexibles y ahí es donde entra en juego la diversidad de recursos.

Las organizaciones pueden construir cadenas de suministro flexibles y procesos de fabricación que pueden cambiar rápidamente si es necesario.

Considera diversos recursos

La capacidad de recuperación depende no solo de los recursos que tiene una organización, sino también de los recursos disponibles. Las organizaciones necesitan acceso a una diversidad de recursos. Ahora es el momento de echar un nuevo vistazo a las personas que hay dentro y alrededor de la organización. Es posible que tengas la perspectiva diversa –y los activos– que necesitas.

La diversidad del conocimiento es especialmente crítica en tiempos de crisis. Todos aportan sus propios puntos de vista únicos a una crisis, así como sus propias ideas sobre cómo resolver problemas. La recuperación a través de la resiliencia requiere múltiples perspectivas, no solo de diferentes departamentos y puestos, sino de diferentes partes de la sociedad. Los trabajadores de primera línea a menudo son increíblemente resilientes para afrontar los desafíos de la vida laboral cotidiana, mientras que las organizaciones no gubernamentales son extremadamente aptas para manejar situaciones de escasez de recursos y reunir a las personas a través de silos. Ambos grupos podrían ser excelentes fuentes de conocimiento durante una crisis.

Invertir en resiliencia, que se desarrolla con el tiempo, es crucial para que tu negocio no solo sobreviva, sino que incluso prospere, sea lo que sea lo que depare el futuro. Invertir en un equilibrio saludable de recursos redundantes, flexibles y diversos puede ayudar a apoyar la resiliencia.

 

© IE Insights.

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