La mentalidad del gamechanger

La mentalidad del ‘gamechanger’

De los millones de organizaciones que operan en el mundo, solo unas pocas son capaces de erigirse en ‘gamechangers’. Se trata de un selecto grupo de elegidos compuesto por líderes cuya mentalidad ha servido para transformar un mercado. Son valientes que trabajan en red y que no se han puesto límites en sus estrategias. Es más, a los Elon Musk, Anne Wojcicki, Jeff Bezos, Zhang Ruimin y compañía les entusiasma trabajar a contracorriente. Dibujan el futuro según su propia visión.

Época de transformación. Las tecnologías inundan el mercado y los modelos de negocio cambian al son de los nuevos sistemas. El consumidor también es otro: vive y compra de una manera muy distinta a la conocida hasta hace poco. Y la rueda no se detiene. Se espera que en la próxima década se produzcan más cambios en el mercado que en los últimos 250 años. Misiones a Marte, Hyperloop, la movilidad eléctrica en las ciudades… Estos y muchos otros proyectos son hoy las semillas que germinarán en la próxima gran transformación planetaria.

¿Quién está detrás de este futuro? ¿Cuál es la clave de tal disrupción? Sin duda, la respuesta se encuentra en la mentalidad de ciertos líderes empresariales cuya premisa fundamental pasa por transformar el propio mercado, más allá de lanzar productos y servicios innovadores.

Los líderes más innovadores son aquellos que se atreven a dibujar un nuevo entorno, cambiar reglas, eliminar límites e incluso desechar estándares que todavía funcionan.

Los ‘gamechangers’

La clave para profundizar en este tipo de liderazgo reside en el propio mercado. Los líderes más innovadores son aquellos que se atreven a dibujar un nuevo entorno, cambiar reglas, eliminar límites e incluso desechar estándares que todavía funcionan. De ese modo despiertan el interés del verdadero árbitro de la competición (el consumidor) y se diferencian de los demás jugadores. Así llegaron y se consolidaron entidades como Airbnb y otras tantas que han reformulado las reglas del juego.

Más de dos centenares de gamechangers distribuidos por todo el mundo encaran un nuevo espíritu innovador que podría resumirse en algunos rasgos comunes a todos ellos:

  • Audacia. Se trata de un atributo que les permite desenvolverse en un mercado que no dudan en alterar. Se atreven a ir más allá de las convenciones. Son visionarios por definición.
  • Búsqueda de un propósito. Por encima del beneficio económico se encuentra el beneficio social. La idea que ronda el plan de estos líderes es impactar de una forma más significativa en la vida de las personas.
  • Conexión e inteligencia. Un proyecto no se desarrolla solo, sino que se trabaja en él mediante la cooperación en red. Física y virtualmente, las plataformas de colaboración aceleran los procesos, mientras que las tecnologías inteligentes y la inteligencia artificial aportan un gran salto eficiente y cualitativo a todo el sistema.

Los CEO del futuro serán los que se vistan de ‘hackers’ y emprendedores para saber experimentar con propósito y escalar proyectos.

Pensar y dirigir a cinco años vista

Asumiendo que la mayoría de las empresas pueden adoptar este enfoque, ¿por qué la verdadera innovación está en manos de unos pocos? El quid de la cuestión se encuentra en la mentalidad. Actualmente, un gran número de dirigentes trabajan estirando los viejos modelos que les han dado éxito y que los hicieron grandes en el pasado. Sin embargo, en tiempos de transformación como el actual, el éxito tiene una fecha de caducidad muy corta si no se es innovador y emprendedor.

Por ello, ser disruptivo requiere trabajar en un entorno de futuro a cinco años. Experimentar, proyectar y fracasar es la nueva norma. Sentirse como si todos los días fueran el primero en una oficina. Esa es la forma de pensar que Jeff Bezos intenta transmitir a los equipos de trabajo de Amazon. Lo que viene a ensalzar Bezos es la relevancia del componente emocional en la gestión directiva. La forma de interpretar una realidad, darle forma y saber detectar las oportunidades de un proyecto va más allá del mero conocimiento técnico.

Asimismo, inventar un nuevo mercado exige ser una persona optimista a pesar de los riesgos y contagiar ese espíritu al resto de las personas de una organización. El empresario chino Zhang Ruimin lo reconoció al reinventar Haier en una organización basada en 10.000 negocios de emprendedores. Si el futuro es el mejor “lugar de trabajo”, la persistencia, la confianza y la valentía deben formar parte de las señas de identidad de una personalidad en el ámbito directivo.

Los CEO del futuro serán los que se vistan de hackers y emprendedores para saber experimentar con propósito y escalar proyectos, como ha hecho Anne Wojcicki en 23andMe, el negocio de pruebas de ADN que está transformando la asistencia sanitaria. Para ellos, la agilidad en la toma de decisiones será clave, pero también para el resto de los colaboradores, ya que, como se ha indicado, la innovación más rompedora procede de muchas conexiones de personas e ideas.

En tiempos de transformación como el actual, el éxito tiene una fecha de caducidad muy corta si no se es innovador y emprendedor.

Trabajar hacia atrás

Trabajar hacia atrás, muy al estilo de Elon Musk, conlleva un cúmulo de retos inspiradores que han invadido a gamechangers como Netflix, Inditex o Novo Nordisk, entre otros. Todos ellos aprendieron mucho de los competidores, pero sin dejar de tener en cuenta que la información más valiosa es la que se obtiene a través del conocimiento de los clientes. El análisis de datos garantiza un flujo continuo de información y puede impulsar estrategias de “autoajuste”, como en Alibaba. Sin embargo, la transformación real de un sector procede fundamentalmente de las ideas. Romper las reglas es el resultado de una creatividad y unas maneras de pensar que se alejan de los convencionalismos.

Las empresas de hoy en día necesitan equilibrar un camino estratégico a través de la complejidad para dar forma a los mercados según su propia visión, al tiempo que se mantienen ágiles y receptivas a los entornos en continuo cambio. Eso implica que deben resolver viejas paradojas, como cómo ser global y local, digital y físico, consistente y adaptativo, y estratégico y táctico al mismo tiempo. La habilidad para guiarse por el mundo exterior, para sincronizar el cambio interno y externo y para estar cerca de los clientes es la manera de conciliar estas aparentes contradicciones y una de las claves del éxito. Poderosas herramientas tecnológicas como la realidad aumentada, el blockchain, la impresión 3D o la inteligencia artificial nos permiten resolver problemas, encontrar una ventaja y acelerar el crecimiento de nuevas formas.

 

© IE Insights.

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