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Dalya Droste, ganadora de la Smart Contract Competition, y el inicio de su carrera profesional

Dalya Droste on winning the ‘Smart Contract Competition’ and her first steps into an exciting career

Dalya Droste, ganadora de la Smart Contract Competition, organizada a principios de año por IE Law School, Jur y el Lab for New Justice, comparte su experiencia, sus intereses y sus primeros pasos en el mundo profesional.

A principios de año, IE Law School, Jur y el Lab for New Justice, lanzaron la Smart Contract Competition, una oportunidad única para enseñar a los alumnos de IE Law School las habilidades que los abogados necesitan para triunfar en un entorno tecnológico tan desarrollado como el actual.

En esta competición, dirigida por Francisco de Elizalde, profesor adjunto de Derecho Privado Comparado y director del Módulo Jean Monnet de la UE “La responsabilidad de los robots”, los alumnos tuvieron la oportunidad de reflexionar sobre la forma en la que interactúan el derecho y la tecnología.Shows the picture of Daylia Droste

Después de semanas de intenso trabajo a distancia, en las que los participantes pudieron trabajar en la creación de contratos legales inteligentes y experimentar el flujo del sistema de resolución de disputas online de Jur, Dalya Droste, alumna del Doble Grado en Derecho y Relaciones Internacionales, se proclamó ganadora.

La educación internacional que recibió Dalya en Alemania y Gales le ha permitido comprender diversas perspectivas a nivel cultural y de interpretación de la ley, razón por la que decidió estudiar Derecho y Relaciones Internacionales.

“Me apasiona encontrar conexiones entre pueblos y culturas, así como las sinergias entre el derecho y la tecnología. Para equilibrar y desarrollar mis intereses, dirijo la Law Society, el Book Club y el Dance Club; además, también me gusta tocar el piano y navegar. Estas actividades me permiten conocer a muchas personas diferentes con las que tengo el privilegio de trabajar”.

¿Qué fue lo que te motivó a participar en la competición?

La fusión del derecho y la tecnología. Hasta ahora, el sector jurídico ha sido como una maquinaria pesada: un gran aparato que lucha por adaptarse a los cambios. Aunque la filosofía y la cultura social solían ir dos pasos por delante, pasó mucho tiempo hasta que se aplicaron los mismos conceptos a los principios jurídicos. La competición y la idea que la sustentaba representaban una nueva era de integración tecnológica y de resolución de disputas accesible.

 

Cuéntanos tu experiencia. ¿Qué te ha parecido participar a distancia?

Todos los miembros del equipo de Jur que conocimos estaban especializados en el área de la que habían hablado, por lo que pudieron responder a casi todas las preguntas que surgieron de forma exhaustiva y cercana. Todo esto se tradujo en un ambiente agradable que despertó nuestra creatividad. Las actividades que realizamos, tanto a distancia como en persona, fueron exigentes e interactivas, lo que dio lugar a nuevas conversaciones dentro y fuera del aula.

IE cerró después de la primera sesión híbrida, pero ese repentino comienzo resultó un poco menos brusco gracias a nuestro profesor, Francisco de Elizalde, que también organizó la colaboración con Jur. Una vez que la competición se trasladó por completo al entorno digital, las interacciones se volvieron más fáciles. Se fomentó el intercambio entre alumnos, lo que hizo que el proceso de adaptación fuera relativamente sencillo. Aunque nos gustó trabajar con nuevas tecnologías a distancia, para mí, lo mejor fue conocer a los expertos en persona.

 

¿Qué fue lo más complicado de la competición?

Una de las tareas que tuvimos que completar fue redactar un contrato legal inteligente. El objetivo era poder trasladar este contrato a la lógica computacional de la plataforma; cada tecnicismo legal y contractual tenía que ser abordado de la manera más eficiente posible.  Esto resultó ser un verdadero desafío para las cuatro personas que formábamos el equipo.

En una tarea preparatoria que realicé junto con mi compañero Daniel Collin, analicé docenas de contratos de venta y de trabajo por cuenta propia para identificar la terminología correcta y las prácticas comunes. Durante el proceso, me encontré con los derechos de propiedad intelectual de ambas partes en un contrato de freelance estándar.  Desde el punto de vista jurídico, esta fue una de las áreas más interesantes de la competición. De esta forma, la tarea más exigente se convirtió al mismo tiempo en la más fascinante. 

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¿Qué te llevas de la competición? ¿Qué habilidades y conocimientos aprendiste de los contratos inteligentes, el blockchain, la resolución de disputas online y otros aspectos legales y técnicos?

El mayor desafío intelectual y una de las lecciones más importantes que aprendí fueron los problemas de compatibilidad jurídica y tecnológica. De ahí que haya surgido un sentido moderno de “justicia popular”, así como nuevos métodos de cumplimiento creativo.

Me pareció fascinante ver la facilidad y las dificultades que presenta la resolución de disputas online. La facilidad radica en crear un mecanismo simple. Sin embargo, surgen complicaciones a la hora de mantenerlo, lograr su expansión horizontal y sustituir al juez, que normalmente interpretaría la ley.

Otro aspecto que nos enseñaron fue a utilizar la teoría de juegos para la resolución de disputas online y ver si funcionaba. Las diferentes interpretaciones de los conflictos, al igual que el hecho de permanecer dentro del ámbito de aplicación de la ley, resultan fascinantes, sobre todo cuando se trabaja para un público internacional.

 

¿Cómo crees que va a contribuir esta experiencia a tu carrera profesional? ¿Te interesa la tecnología jurídica?

Las tareas sencillas se están automatizando, y ver los mecanismos y el trabajo que requieren te permite apreciar las cosas de otra manera. Las generaciones futuras que quieran trabajar en el sector jurídico necesitarán, además de creatividad y capacidad de resolución de problemas, una afinidad con la tecnología y con su funcionamiento.

 

¿Qué esperas de tus prácticas en Jur? ¿Cuándo empiezas?

Basándome en la breve experiencia híbrida de la competición, espero que las prácticas en Jur sigan siendo igual de inmersivas y didácticas. Tengo muchas ganas de profundizar en los tecnicismos del mantenimiento de los sistemas de resolución de disputas y de aprender más sobre los contratos inteligentes y cómo se producen las interacciones en esta plataforma.

El equipo de Jur y yo hemos estado hablando sobre el papel que voy a desempeñar en la empresa y espero empezar en las próximas semanas.