Elevar el bienestar a preocupacion estrategica

Elevar el bienestar a asunto estratégico

En la cuarta revolución industrial, el bienestar es un asunto estratégico clave. En nuestra búsqueda de impactos positivos en el negocio a través del bienestar hemos encontrado que, aunque existen niveles relativamente altos de felicidad y satisfacción en los entornos de trabajo, de acuerdo con el ‘World Happiness Report’, el compromiso aún es bajo.

La creación de entornos positivos que permitan a las personas trabajar unidas hacia un propósito tiene un impacto significativo. Además de impulsar el compromiso con la organización, estos entornos basados en un propósito común reforzarán la estrategia de talento de la empresa. Roberto di Bernardini, director general de Recursos Humanos de Santander, decía: “Ya no estamos compitiendo contra Citi o Lloyds, sino también con Facebook, Google y las startups de fintech en nuestro propio terreno. Tenemos que convencer a la gente de que, aunque trabajar con nosotros implica ganar dinero, hay un propósito responsable y sostenible en el centro de todo lo que hacemos”.

Los investigadores de la Ross School of Business han analizado los factores que respaldan el alto rendimiento sostenible. Se centran en el término prosperar para describir a los empleados que no solo están satisfechos y son productivos, sino que también participan en la creación del futuro de la empresa. Ven esa prosperidad como algo presente cuando las personas creen que lo que están haciendo marca la diferencia y que están aprendiendo. Los empleados que prosperan tienen mucha energía y saben cómo evitar el desgaste. Asimismo, han descubierto que las personas que encajan en su descripción de prosperar muestran un rendimiento general un 16 % mejor (según las informaciones de sus responsables) y un 125 % menos de desgaste que sus compañeros (según sus propias informaciones). Asimismo, están un 32 % más comprometidas con la organización y un 46 % más satisfechas con sus trabajos. También faltan mucho menos a su puesto de trabajo y hacen muchas menos visitas al médico, lo que significa un ahorro en atención médica y una menor pérdida de tiempo para la empresa.

El bienestar tiene una presencia formal en la mayoría de las grandes empresas hoy en día, pero en un nivel relativamente bajo de la organización y se centra en la reducción de riesgos, incluidos el absentismo y la enfermedad. Muchos programas adoptan un enfoque clínico basado en el sector de los seguros. El absentismo a menudo se reduce, pero los peligros del “presentismo” (largas jornadas de trabajo y baja productividad, o personas que vuelven a sus puestos de trabajo antes de hallarse en condiciones, afectando negativamente a otros compañeros de trabajo con su enfermedad o sus emociones) se reconocen cada vez más.

El bienestar tiene una presencia formal en la mayoría de las grandes empresas hoy en día, pero en un nivel relativamente bajo de la organización.

Los beneficios financieros de los programas de bienestar constituyen una cuestión de debate. La Rand Corporation descubrió que, aunque se estima que las cuatro quintas partes de todas las empresas de Estados Unidos con más de mil trabajadores ofrecen este tipo de programas, no se perciben ahorros de costes asociados a la gestión de los empleados de alto riesgo (los fumadores o los que tienen sobrepeso). Estos resultados contrastan con los de Johnson & Johnson, cuyo programa es uno de los de mayor duración en Estados Unidos, que afirma que el retorno de la inversión oscila entre los 1,88 dólares y los 3,92 dólares ahorrados por cada dólar gastado, en la creencia de que su propia metodología es más precisa. También encontró que la participación en los programas es baja: entre el 20 % y el 40 % de la plantilla.

¿Se requieren programas formales de bienestar? En la mayoría de los casos, sí. Sin embargo, hay otra manera de percibir las oportunidades que ofrece el bienestar, de modo que pueda mejorar el desempeño directivo (gracias al incremento de la energía, la creatividad, la capacidad de recuperación y el liderazgo que sin duda genera). Si existe una definición más progresista de salud más allá de la mera ausencia de enfermedad, ¿por qué la gestión de la salud y el bienestar en la empresa sigue teniendo un enfoque negativo? Una respuesta podría ser que una visión del bienestar en el trabajo corta de miras y basada en el riesgo es más fácil de medir. Algunos de los líderes de negocios que están comprometidos con esto creen que es parte del viaje de la empresa y tienen la oportunidad de demostrar el impacto de algunas medidas antes de que afecten a la cultura de liderazgo.

Nuestra propia experiencia va más allá de los cortos límites de un programa de bienestar centrado en el riesgo hacia el desarrollo del liderazgo, que a su vez afecta a la cultura organizacional. El comportamiento individual de los líderes influye en los de las personas a las que lideran, indirectamente a través del ejemplo que muestran o directamente a través de su gestión de personas, favoreciendo el surgimiento de una cultura de bienestar que refleje el entorno próspero observado por la Ross Business School. Esto concuerda con algunos de los recientes trabajos en cultura organizacional de PricewaterhouseCoopers, que advierten que abordar los “escasos comportamientos críticos” es un enfoque más viable que tratar de cambiar la cultura directamente.

Los comportamientos que mostramos como líderes deben constituir el ejemplo correcto para el resto de la organización.

Los líderes pueden crear una cultura positiva adhiriéndose a los principios de la “inteligencia total”, que considera toda nuestra naturaleza, incluida la inteligencia física, tradicionalmente ajena a cualquier asunto empresarial. Sin embargo, se ha demostrado que la actividad física refuerza distintos resultados de negocio. Las reuniones son una característica importante de las empresas y cambiar su dinámica, de estar sentado a estar de pie o incluso caminar, puede tener una gran variedad de impactos de negocio positivos. El ámbito de negocio se apoya en nuestra biología humana. El movimiento proporciona energía a la sangre, rica en oxígeno, que corre por nuestro cuerpo y nuestro cerebro, activando las neuronas y liberando hormonas que llevan a un mejor rendimiento cognitivo.

Los comportamientos que mostramos como líderes deben constituir el ejemplo correcto para el resto de la organización. Cosas simples como salir del despacho para tener una comunicación más directa y los encuentros accidentales que impulsan la innovación pueden ayudar a crear una cultura organizacional de prosperidad basada en el bienestar. Aunque dedicar tiempo al ejercicio físico a menudo se considera un lujo, hay que tener presente que ayuda a generar la energía necesaria para llevar a cabo un trabajo exigente, reduce el estrés y mejora la eficacia, beneficios que pueden transferirse a otras áreas de la vida.

En la era de las máquinas inteligentes, los lugares de trabajo prósperos se definirán por su mayor humanidad, mientras que una visión más estratégica del bienestar ayudará a crear las culturas y entornos positivos necesarios para que esto suceda.

 

© IE Insights.

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